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  • Mireya Goni

“No, madre, gracias, pero es muy caro”

Actualizado: ago 14

Esa fue la respuesta de un joven de apenas 28 años, con un salario de $35´000 al año para él solito. A razón de unos $3´000 al mes. Ni siquiera escuchó las diferentes opciones y combinaciones posibles que le darían una cobertura adecuada. Sus opciones oscilaban entre $79,47 hasta $173.11, cuatro posibles (muchas, incluso) Todas contenían el plan médico básico y complementarios que “redondeaban” la cobertura y ayudarían en caso de emergencias y hospitalizaciones.


Muchas personas solo piensan en la salud, cuando llega la enfermedad. Pensando que van a ahorrar, se exponen a un riesgo económico fuerte, en el que cualquier ahorro se va al suelo, si se presenta cualquier situación inesperada.

Un seguro de salud, lo más completo posible, es un acto de responsabilidad personal y familiar. Además de garantizar cualquier cuidado preventivo -cualquier cosa detectada a tiempo es tratable y hasta puede salvar la vida- garantiza también tranquilidad financiera no solo personal, sino también familiar.

Cuando estamos enfermos, cuando tenemos que ir a un hospital: ¿quién ayuda? ¿quién está cerca? la familia, en primer lugar. Si por cuenta de un ingreso hospitalario, recibimos una deuda de miles de dólares, ¿qué pasa con la planificación de gastos familiares?¿quién sale afectado?

Pensar que la ausencia de seguro de salud es un problema personal es un error. Nuestras decisiones impactan también a los que nos rodean.

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