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  • Mireya Goni

¿Un seguro sin asesor de seguros? Para nada.

A inicios del 2018 hablaba con una señora indignada porque su esposo había decidido seleccionar una cobertura de salud completa para su familia. Él seleccionó un seguro HMO y un paquete de seguros complementarios que redondean muy bien su protección de salud. De manera que tienen cubiertos todos los cuidados preventivos básicos sin costo adicional y todos los beneficios esenciales necesarios. Además, en caso de hospitalización o emergencias, recibirán un beneficio económico importante.

Pero la señora no había escuchado ninguna explicación, porque entre que estaba “atendiendo el negocio” y que estaba “en negación absoluta” (hasta me trató rudamente) se enquistó en la posición de que ya ella había pagado mucho seguro “por gusto”, porque cuando lo necesitó, tuvo que pagar (y me mencionó su parto -de una hija que ya tiene 22 años-). Sus seguros “siempre fueron privados” y a la hora necesaria no le sirvieron de nada.

Su experiencia puede haber sido negativa, es cierto, no sé qué tipo de seguro estuvo pagando (hace 22 años) ni las características de su plan, que no cubrió el nacimiento de su hija. La realidad es que no supo realmente nunca las características de lo que estaba pagando. No tuvo una orientación correcta, quizás no le explicaron o ella no planificó el tiempo para que le explicaran -como ocurrió con mi visita-.

Los asesores de seguros estamos para ayudar a comprender las posibles soluciones a las necesidades de las personas. Dedicamos tiempo a mostrarle a las personas las opciones y explicárselas, para que tomen una decisión informada.

Para tomar una decisión de seguro, cualquiera que este sea, es muy recomendable sentarse con un asesor. El esposo de mi airada señora, en medio de la agitación de su negocio y venciendo muchos prejuicios -entre ellos el referido al seguro de salud- dedicó tiempo a escuchar y preguntar, comprendió perfectamente los beneficios de su plan y obtuvo una cobertura que le ofrece todas las garantías y le queda cómoda a su bolsillo. Un tiempo después lo llamé -siempre hago llamadas de cortesía- y me ratificó su decisión, había entendido muy bien su plan y sabe cuánto debe pagar cada mes y por qué. Me confesó que nunca antes le habían dado importancia a este tema y que nunca antes le habían explicado el funcionamiento de los seguros de salud.




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